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Cantar durante 10 minutos al día reduce el estrés, mejora los ánimos, y hasta ayuda a vivir más

Cantar ayuda a vivir más - MADIG

Todo aquel con cuerdas vocales puede y debería cantar todos los días, no para convertirte en un cantante profesional, tampoco que cantes perfectamente ni hasta agradable, sino simplemente cantar ya que Cantar durante 10 minutos al día te ayuda a vivir más.

Todo el mundo quiere cantar, pero a muchos nos avergüenza usar nuestras voces incluso a solas, pero hay que vencer el pánico.

Cantar nos hace sentir bien

Podemos experimentar placer de las vibraciones sonoras cuando resuenan en nuestras bocas y cuerpos. Los niños lo saben y tienden a usar el sonido para explorar a un nivel sensorial antes de usarlo para la comunicación. Cuando cantamos se liberan endorfinas que ayudan a crear sensaciones positivas. Esto es especialmente cierto cuando cantamos con otras personas. Cantar en grupo también induce la producción de oxitocina (la hormona afectiva). Esto puede reducir el stress, la ansiedad, e incrementar las sensaciones de confianza y bienestar.

Cantar nos hace sentir bien - MADIG
Cantar es bueno para nuestra salud - MADIG

Es bueno para nuestra salud

Cantar se considera una actividad aeróbica por la cantidad de oxígeno que se envía al cerebro. Te da sensaciones de vigorización, euforia o incluso felicidad. se atribuyen esas sensaciones, en parte, a la respiración profunda que exige el canto. Nuestra respiración tiene un inmenso poder restaurador, puede reducir el stress e incluso llevarnos a un estado meditativo. Sobre todo, cantar disminuye los niveles de cortisol (la hormona del stress), lo que nos permite producir más anticuerpos que potencian nuestro sistema inmunológico.

También hay beneficios para la salud emocional. Lo vemos en el instinto materno de tranquilizar a su bebé con una canción y en la tradición de las canciones de cuna para dormir a los niños. Cantar canciones tristes cuando nos sentimos así, y alegres cuando estamos felices tiene un impacto positivo en nuestro estado de ánimo.

A nuestros cerebros les encanta

Cantar se usa para tratar problemas neurológicos como tartamudez, Parkinson, lesiones cerebrales adquiridas, e incluso autismo. Puede establecer rutas neuronales alternativas que mejoran la neuroplasticidad global del cerebro. Tocar música, en general, ha demostrado tener efectos globales en el cerebro como incremento de la función cognitiva, incremento de la memoria, mayor capacidad para resolver problemas y realizar funciones.

a nuestro cerebro le encanta Cantar - MADIG

Es irrelevante cómo suene

La mejor parte es que podemos ver los beneficios de cantar sin importar cómo suenan nuestras voces. Stacy Horn, autora de Imperfect Harmony: Finding Happiness Singing With Others, cita un estudio realizado en 2005 que dice que las personas pueden experimentar las mismas sensaciones de placer incluso cuando el sonido que se produce es de “calidad mediocre”.

¿No lo crees? Mira este vídeo en YouTube de una joven sorda cantando. Ella advierte que no sabe si es una buena cantante o no, pero no le importa porque lo hace solo por diversión. Cuando la veas, notarás que cantar tiene que ver con sentir, no con oír. El acto de cantar en sí mismo es lo que nos hace sentir bien, no cómo suenan nuestras voces.

Cantar nos hace mejores personas

Podemos lograr un mayor conocimiento personal además de los beneficios emocionales y psicológicos de cantar. Cuando cantamos, hay una cierta vulnerabilidad. Esta vulnerabilidad nos permite aprender mucho de nosotros mismos, lo que nos motiva, de qué somos capaces y qué deseamos realmente.

Me atrevería a decir que a través del acto creativo de cantar encontramos nuestro verdadero yo. En esencia, cantar con regularidad puede ponernos cara a cara con quien de verdad somos y con nuestra finalidad principal.

Cantar nos hace mejores personas - MADIG
Cantar en grupo - MADIG.NET

Cantar nos ayuda a hacer un mundo mejor

Cuando entendemos quiénes somos en el fondo y qué cualidades únicas poseemos, dejamos de compararnos con los demás. El miedo que nos impulsa a luchar, a acumular, y a oprimir, se transmuta en energía luminosa, la de la compasión, la generosidad y el amor. Empezamos a decir nuestra verdad. Nos inspira a vivir nuestras vidas de una manera que refleja la sabiduría que hemos ganado. Nuestra recién descubierta creatividad nos permite ver las soluciones que no estábamos abiertos a ver. Este cambio positivo tiene un efecto de onda que empieza en nuestras vidas y se extiende a nuestros amigos y familias, nuestras escuelas y comunidades y eventualmente en el mundo en su globalidad.

Se ha sugerido que cantar en grupo puede resultar en un fenómeno llamado “entrainment”. Los pulsos de los cantantes se sincronizan en una frecuencia de latido colectivo. De la misma manera, ser firmemente quienes somos revela que somos parte de un sistema mayor, el corazón de la humanidad.

En resumen:

  • Cantar nos coloca en congruencia y armonía con nuestro mundo emocional. Esa coherencia, en sí misma, alivia. El canto parece trascender las emociones, entrando en contacto con los aspectos más profundos de nuestra naturaleza y haciéndonos conectar con los demás en una dimensión mágica. Si alguien entona una canción, los presentes entran irremediablemente en conexión con las emociones que transmite.
  • Cantar nos invita a escuchar internamente, desarrolla la sensibilidad y la conciencia de nuestras emociones. Favorece la canalización de las emociones y reconecta nuestra corporalidad al traer a la conciencia expresiones corporales. Fomenta la creatividad para comunicarse y la conexión con el mundo que nos rodea. Es una manera de permitirse salir de sí mismo y abrirse a lo de fuera.
  • El canto activa procesos de retroalimentación emocional, donde el estado de ánimo produce una expresión emocional (el canto), que tiende a despertar o mantener ese mismo estado de ánimo. Estimula los mecanismos de coherencia cerebrales.
  • Ayuda a expresar las emociones de otras maneras, favoreciendo la cohesión social. Despierta las funciones sociales y nos facilita la cooperación. Pone en marcha funciones sociales, averiguando qué quiere o desea el otro. Stefan Koelsch, neuropsicólogo, ha desarrollado experimentos en los que después de haber creado música entre varios sujetos, esos sujetos parecen estar más felices, confiar más en los otros, pensar a los demás como más proclives a ayudarnos que antes del proceso creativo común.
  • El canto, también estimula la psicomotricidad (baile) provocando situaciones de alegría o de integración emocional a través del movimiento corporal. Al cantar, dejamos salir e identificamos emociones básicas como el miedo, la alegría, la tristeza o la agresividad.
  • Además, estimula las capacidades de abstracción, que son importantes en las habilidades matemáticas y la visión espacial.

Referencias:

¿De qué forma el canto y la expresión personal han tenido un impacto en tu vida o en la de quienes te rodean? Nos encantaría conocer tu experiencia.


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